Artistas como Gaudí o Miguel Ángel dejaron obras inacabadas, pero no imperfectas. ¿Y si lo inacabado nos ayuda a construirnos?
Solemos emplear la expresión “obra maestra” para calificar aquella que manifestó la máxima habilidad, la mayor potencia expresiva, la obra perfecta. Pero no es difícil encontrarse con obras maestras inacabadas, que ofrecen una perspectiva nueva del objeto y del artista. Son inacabadas, pero no imperfectas. ¿Y si lo inacabado nos ayuda a construirnos?
De la mano de Gaudí, Brueghel el Viejo, Rothko y Miguel Ángel el autor nos presenta algunas de esas bellezas inacabadas, tan perfectas y tan inacabadas como podría llegar a ser nuestra propia vida.