Desde el inicio de su pontificado, el papa León ha señalado que transmitir la fe es la urgencia principal de nuestra época y ha llamado la atención sobre la necesidad de acometer una verdadera reforma de los itinerarios de iniciación cristiana. No puede ser de otro modo, si en todo tiempo y lugar la tarea de hacer discípulos de Jesús es esencial a la misión de la Iglesia ( cf . Mt 27,19-20), hoy lo es de un modo especial. En la actualidad, la fe ya no se hereda por inercia cultural. En una sociedad plural y desconectada de lo sagrado, se requieren unos procesos de formación y acompañamiento que introduzcan en el Misterio de Cristo. La prioridad para nuestras comunidades es la de crear unos espacios de iniciación que promuevan la experiencia de la fe y faciliten un cambio de mentalidad y trasformación existencial en aquellos que portan el nombre de cristianos.