Los catequistas han recibido de la comunidad cristiana la misión de introducir a los discípulos de Jesús en la relación filial que Él, en el abrazo de amor del Espíritu, mantiene con el Padre ( cf. DC 112). Este misterio de amor no puede reducirse a pura enseñanza, se testimonia. Esto exige por parte de los catequistas un modo de hacer que represente el modo de hacer de Dios, una pedagogía de la fe que medie la pedagogía divina. Catequistas: testigos y pedagogos , de Juan Carlos Carvajal , parte de la pedagogía de Dios para extraer de ella los rasgos fundamentales que configuran la pedagogía propia de la fe. Ofrece las pistas necesarias para que los catequistas puedan hacer suya esa pedagogía, de manera que se convierta en un estilo de vida que, en la catequesis, dé testimonio del hacer de Dios y confirme lo que el mensaje cristiano comunica. Las comunidades cristianas necesitan testigos que hablen de lo que han visto, tocado y oído. La catequesis necesita de catequistas «al estilo de Jesús», cuyo modo de ser y de hacer dé testimonio del ser y del hacer del propio Dios.