Estas homilías se dan a conocer ahora a los lectores por primera vez como un tesoro de sabiduría y espiritualidad de vital importancia. Domingo tras domingo, el papa explica el significado de la palabra de Dios siguiendo dos caminos: el vínculo con la tradición de la Iglesia, en particular los Padres de los primeros siglos, y su perspectiva teológica. Reconoce a lo largo de los siglos la presencia de Dios que vence a los ídolos construidos por las manos del hombre. Frente a las distorsiones de la humanidad, Benedicto XVI contrapone la única realidad, la misteriosa pero verdadera presencia de Dios en la historia. «Esta es la verdadera enfermedad de nuestro tiempo: que Dios no es realidad, que solo son reales las cosas tangibles. Si es así, vivimos realmente en una ceguera terrible, excluidos de la verdadera realidad, de la luz de Dios, de la belleza de Dios. La realidad es, ante todo,
Dios: solo si vemos a Dios, vemos bien el resto y podemos encontrar el camino». Benedicto XVI