La Iglesia en Occidente experimenta hoy una crisis que requiere un cambio de paradigma en la forma de comprender su misión hacia los hombres y las mujeres de nuestro tiempo. Las iniciativas de «Nueva Evangelización», centradas sobre todo en metodologías de «primer anuncio», no han sido capaces de revertir dicho proceso, y, más que nunca, parece necesario recuperar la esencia del «discipulado» de las primeras comunidades cristianas. Éste consistió en un itinerario que unía la fe en Cristo, el Señor, con la vida cotidiana y que fue capaz de crear un pueblo de profetas, testigos y mártires destinado a cambiar la faz del mundo. La presente obra pretende explicar dicho proceso de forma accesible y aplicable a las circunstancias actuales, con herramientas y ejemplos concretos de cómo llevarlo a la práctica.