Esta segunda edición revisada de Hijos frágiles de un Dios vulnerable vuelve a proponer una mirada profundamente actual sobre el sacramento de la confesión a partir de uno de los grandes rasgos de nuestro tiempo: la crisis antropológica de la posmodernidad.
La fragilidad del hombre contemporáneo permite descubrir, de un modo quizá especialmente luminoso, la paradoja de un Dios todopoderoso que, por amor, se hace vulnerable ante la libertad humana. El encuentro entre Dios y el hombre pecador aparece así como una verdadera epifanía de la misericordia: un acontecimiento capaz de despertar el asombro, transformar la existencia y abrirla a la santidad.
Desde esta perspectiva, el autor propone una lectura renovada del Evangelio y de la experiencia sacramental que conduce del sentimiento de culpa a la conciencia de pecado; del hacer las cosas bien al deseo de ser bueno; del intercambio a la relación; del personaje a la persona; y de la tarea que hay
que cumplir a la celebración gozosa del sacramento.
Una invitación, en definitiva, a redescubrir la confesión no como una carga, sino como el lugar privilegiado del encuentro entre la fragilidad del hombre y la misericordia de Dios.