Con el nombre de pseudoclementinos se reconoce a un conjunto de escritos, muy parecidos entre sí, que pretenden derivar del escritor Clemente Romano, de finales del siglo i de nuestra era. Uno de esos escritos son las Homilías, cuya traducción castellana completa ofrece este volumen, que van precedidas de otros tres pequeños escritos que pueden clasificarse también entre los pseudoclementinos, porque gozan del mismo carácter que las Homilías. Estos mensajes pertenecen a esa clase de escritos que pretenden insinuar otro punto de vista distinto al que tenemos de los evangelios. En concreto las figuras retratadas son las de los apóstoles del Señor Pedro y Santiago y las relaciones de estos con Simón Mago y la historia de un Clemente desconocido y su familia. La combinación de todas estas figuras históricas y sus posibles relaciones dan como resultado la primera novela cristiana. Pero como es sentencia común entre todos los investigadores actuales, el autor cristiano que lleva el nombre de Clemente y que sucedería a san Pedro en su cátedra en Roma (81-97) es una persona distinta al que parece ser el autor de estos escritos. El relato novelesco de estas Homilías fue reinterpretado cuando fue precedido por la Carta de Clemente a Santiago, que transformó las Homilías en mensaje judeocristiano, con un fuerte matiz apologético. De esta manera se ha visto en las presentes Homilías una amplia refutación de las distintas interpretaciones de la Torá hebrea y los errores añadidos a las Escrituras. También se percibe en estas páginas el uso frecuente de alegorías para explicar los mitos paganos y se combate con virulencia el fatalismo del horóscopo, aspectos que estaban muy en uso dentro del mundo helenístico. Aunque su redacción está datada en el siglo iv, sus tradiciones orales se remontan al siglo iii e incluso al ii de la época cristiana.