La Nueva Era busca la autorrealización de la persona a través de distintas técnicas, muchas de las cuales no son inocuas, aunque los que acuden al yoga, el reiki, las constelaciones familiares, el channeling, el tarot, la meditación trascendental, los viajes astrales u otras prácticas no sepan el trasfondo ocultista que se esconde detrás de ellas. Profundizaremos en ello en este libro. Yo mismo recurrí a muchas pseudoterapias de la Nueva Era para sanar mis miedos, curarme de alguna enfermedad, saber más sobre mi futuro o mi carrera profesional, indagar sobre el pasado familiar o contactar con el más allá. Después de comprobar que estaba equivocado y que las prácticas en sí mismas eran un error que me estaba llevando por un camino de sombra y desesperación, me di cuenta de que la Nueva Era promete la autorrealización y el alcance de la felicidad, pero puede dañar a la persona en el proceso para obtenerlas, sin que además pueda alcanzarlas nunca, porque los medios son ilícitos y porque la felicidad completa no podemos obtenerla en este mundo, ni tampoco al margen de Dios.