«Una obra profética y apasionante, recomendada por Benedicto XVI, Francisco y León XIV como una lectura fundamental para comprender el desafío de un mundo que ha olvidado a Dios».
La novela describe un futuro materialista, técnicamente avanzado y aparentemente pacífico, pero vaciado de trascendencia. En él, la religión queda relegada al ámbito privado, la fe católica aparece como un obstáculo para la unidad social y la dignidad de la vida humana se somete a criterios de utilidad, salud y eficacia.
Con intensidad narrativa, hondura teológica y una atmósfera de creciente tensión espiritual, Señor
del Mundo es mucho más que una distopía: es una novela épica sobre la fidelidad, la resistencia de
la fe y el drama de una civilización que pretende salvar al hombre prescindiendo de su Creador.