Con ocasión de la preparación de la visita del papa León XIV a Madrid, a los organizadores del encuentro que tuvo lugar en el Movistar Arena el 7 de junio de 2026 nos vino esa bella imagen de quienes, como buenos y pacientes artesanos, saben unir los hilos de un tejido o las cuerdas de una red: unir en la diversidad, establecer relaciones en red, pero sin enredar a sus interlocutores y sin ahogar coercitivamente la singularidad de las personas ni la identidad de los ámbitos sociales que se interrelacionan. Así surgió el título de aquel encuentro y también este libro: Tejer redes. Tejer redes con el mundo de la cultura de fondo, con un doble significado: Por una parte, la cultura como espacio social donde se producen los cambios culturales en una sociedad. Espacios de creatividad artística, literaria, escénica o plástica, que a la vez distinguen e identifican la cultura y las culturas, siempre en proceso y en tránsito entre la continuidad y la discontinuidad de ideas y valores, imágenes del paisaje humano y cosmovisiones que le den sentido. Y, por otra parte, la cultura que surge de la misma interlocución cultural, la cultura que une culturas, la cultura que promueve el diálogo y la integración, la que tanto Francisco como León XIV han venido a proponer como cultura del encuentro. En estas páginas se explica en qué consiste esta cultura del encuentro que está al servicio del diálogo fe/cultura, tanto ante los desafíos del pensamiento contemporáneo, de la cultura mediática y de la emergencia de la IA, como ante las diversas manifestaciones culturales del arte contemporáneo. Una reflexión que sirve de fundamento para una empresa apasionante: el diálogo de la Iglesia -en este caso de la que peregrina en Madrid- con el mundo de la cul-tura, «tejiendo redes» para promover la cultura del encuentro