Un educador monástico, este título, dado con toda justicia a San Elredo de Rieval, es muy apropiado para el P. Charles Dumont que tiene la ventaja de situarle en la línea directa de Bernardo y Elredo, de los cuales ha sabido ser un ferviente discípulo.
La presente obra, una compilación de los artículos del P. Charles, nos hace ver con claridad de qué educación se trata: ¡una educación del corazón! Una educación dirigida a todo el ser del monje y de la monja comprometidos en la búsqueda y el servicio de su Señor. Una educación impregnada de sabiduría, que sabe transmitir el gusto y el amor por el camino que nos enseña, y que dilata el corazón a medida que avanza por este camino de vida.
Por su trato frecuente, paciente y amoroso de nuestros Padres de Císter, especialmente de san Bernardo y san Elredo, el P. Charles ante todo se ha dejado educar él mismo. El P. Charles se ha acercado a Bernardo y Elredo con el corazón, los ha leído con el corazón y los ha escuchado con el corazón. Por eso ha podido hablar y escribir de ellos con el corazón.
Leer hoy al P. Charles significa para nosotros entrar en comunión de vida con ellos, dejarnos educar el corazón por ellos como él se dejó. Precisamente porque ha sabido hacerse discípulo, el P. Charles ha sido realmente en un educador monástico para quienes lo leen, igual que para todos los monjes o monjas, jóvenes o menos jóvenes, que han sabido apreciar los diferentes cursos o conferencias que ha tenido la ocasión de dar en numerosos monasterios de Europa, Estados Unidos, Argentina, Chile y Canadá.
Con el P. Charles como educador monástico, recuperamos la orientación fundamental dada por san Benito: «Escucha, hijo, los preceptos de un maestro e inclina el oído de tu corazón». El P. Charles comparte aquí con nosotros su propia escucha: una escucha que educa el corazón, lo nutre y lo dilata por los caminos del evangelio.