Desde su experiencia en Jerusalén, el Patriarca Latino ofrece una reflexión sobre la situación de los cristianos en Oriente Medio en un contexto de conflicto y tensión. Propone una actitud de apertura y encuentro frente al mal, en lugar del repliegue o el miedo.
Una reflexión del Patriarca Latino de Jerusalén sobre los cristianos en Medio Oriente, en una tierra marcada una vez más por conflictos, guerras y tensiones. El autor sabe de lo que habla. Casi treinta años en Jerusalén, una honda espiritualidad y un profundo conocimiento bíblico –en este caso, del Apocalipsis– le permiten dirigirse a los cristianos de Oriente y a los de todo tiempo y lugar, brindándoles una propuesta bien concreta: ante el mal, el seguidor de Cristo no debe replegarse ni encerrarse, sino permanecer siempre abierto al encuentro.